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Por qué el futuro siempre pierde

Es domingo por la noche. Tienes dos opciones: estudiar tres horas para el examen del viernes, o ver una serie nueva que todos están comentando.

Sabes que deberías estudiar. El examen vale 40% de tu calificación. Pero la serie está ahí, ahora, disponible. El examen es el viernes. Eso se siente lejos.

Eliges la serie. Y el jueves en la noche estás en pánico estudiando todo.

Los economistas llaman a esto "descuento temporal" o sesgo del presente. Tu cerebro descuenta el valor de las cosas futuras de forma exponencial. Algo que pasa mañana vale mucho menos para ti que algo que pasa ahora. Incluso si el beneficio futuro es objetivamente mayor.

Los números son ridículos. En estudios, la gente prefiere 50 dólares hoy sobre 100 dólares en un año. Eso es como aceptar una tasa de interés negativa del 50%. Nadie haría eso si lo pensara racionalmente.

Pero no lo piensas racionalmente. Tu cerebro tiene dos sistemas tomando decisiones. Uno impulsivo que quiere gratificación inmediata. Otro reflexivo que entiende consecuencias a largo plazo. El problema es que el impulsivo grita más fuerte.

Como estudiante, esto te destroza:

Comes fuera en lugar de preparar comida, aunque gastas el triple. Compras cosas que no necesitas en lugar de ahorrar para emergencias. Procrastinas trabajos aunque sabes que después será peor. Te saltas el gimnasio aunque pagaste la membresía.

Cada decisión tiene sentido en el momento. El café de la cafetería te da placer ahora. Preparar comida es trabajo ahora, beneficio después. Tu cerebro elige ahora.

Los investigadores David Laibson y Shane Frederick estudiaron esto extensivamente. Encontraron que la gente hace planes excelentes para el futuro, pero cuando llega el momento de ejecutar, elige lo inmediato. Planeas ahorrar 500 pesos este mes. Luego ves unos tenis en oferta.

La parte interesante: este sesgo disminuye cuando pones fricción entre tú y la decisión impulsiva. Si tu dinero de ahorros está en una cuenta que tarda dos días en transferir, tienes más probabilidad de dejarlo ahí. Esos dos días le dan tiempo a tu cerebro reflexivo de alcanzar al impulsivo.

También funciona automatizar decisiones. Si programas una transferencia automática a ahorros el día que recibes dinero, tu cerebro impulsivo nunca ve ese dinero como disponible. Ya se fue al futuro.

Pero la solución más efectiva es hacer el futuro más concreto. No pienses "ahorrar para emergencias". Piensa "no pedir prestado 2000 pesos en abril cuando se descomponga mi laptop". Específico. Visual. Real.

Tu cerebro entiende problemas concretos mejor que conceptos abstractos. Dale algo específico que imaginar sobre el futuro, y de repente ese futuro compite mejor contra el presente.

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